Ir al contenido principal

Entradas

Un poco Alicia.

A veces pienso muchas cosas, tantas que no me da tiempo a pensar en cada una más de dos minutos. Supongo que soy un poco Alicia en el País de las Maravillas, que piensa seis cosas imposibles antes de desayunar. Un día un amigo me dijo que pensaba demasiado, y sí, creí que exageraba, pero con los años me he dado cuenta que es cierto, y lo peor, o lo mejor, según como lo mires, es que a cada idea le doy cien mil vueltas, buscando la mejor solución, para mí y para los demás. Porque sí, yo pienso mucho en el resto de las personas que me rodean, a veces más que en mi misma. Pero no....me he dado cuenta que, a veces, lo mejor para mi misma no es lo mejor para el resto de personas, que quizás no se puede hacer feliz a todo el planeta tierra, aunque yo lo piense todos los días. Se avecinan cambios, muchos...y, aunque me asustan un poquito, estoy deseando ver que me espera a la vuelta de la esquina.

Pongamos que hablo de Murcia

Llevo varias semanas pensando en escribir esta entrada, desde que volví de Murcia, apuntando ideas en la libreta e intentando resumir o explicar en un post cuatro años de mi vida, CUATRO AÑOS, se dice pronto, pero es que han sido muchos días, horas, minutos y segundos, y la mayoría de ellos han sido demasiado intensos. Me fui con veintiún años, con más miedo que valentía, recuerdo que cuando mis padres se fueron me quede echa polvo, en una ciudad completamente desconocida, pero que, poco a poco, se fue trnasformando en mi casa, y algunas de las personas que conocía se convirtieron en mi familia. Creo, no, SÉ, que, hasta ahora, han sido los mejores años de mi vida, y no los cambiaría por nada de lo vivido anteriormente. Ha habido muchos momentos malos, de tristeza, de estar a punto de rendirme, incluso de plantearme coger la maleta, mandarlo todo al garete y volver a casa, pero los momentos felices, las risas, el llorar de felicidad y las personas que estaban conmigo compen...

Quererme un poquito más.

Siempre he sido de esas personas a las que les gusta hablar de amor, filosofar sobre ello, crear historias de la nada, o montar ciertas películas en mi cabeza. Hasta que un día te das cuenta de que duele, y de que hay heridas que no están cerradas y que hablar de ello, te viene grande.  Esa creo que es la respuesta de por qué comencé a escribir relatos eróticos, quizás porque durante un espacio de tiempo me interesaba más el placer carnal que las historias románticas que tienen final feliz, esas que cuentan en los libros y que acaban estupendamente, tienen alguna que otra rencilla en su relación, pero al final de libro todos se casan, son felices y comen perdices.... Sí, yo creía en esas historias, y no os voy a engañar, sigo creyendo en ello, porque soy una persona capaz de enamorarse de miles de cosas. Un día le pregunté a un amigo si era posible enamorarse de una obra, y él me dijo: "si tu quieres y sientes, puedes". Mi madre dice que soy demasiado intensa,  y a vec...

Feeling Good

Salí de la ducha con la toalla puesta y me asomé a la ventana, estaba lloviendo y en el equipo de música sonaba I put a spell on you de Nina Simone. Me toqué los labios, aún me dolían de la noche anterior, cuando él estuvo besándome durante horas...me gustaba recordar su sabor, era el recuerdo de que había estado ahí. Seguí delante de la ventana unos minutos más, me gusta ver llover, me relaja y me hace olvidar todo lo que existe a mi alrededor. Y entonces lo sentí....no me había tocado, pero allí estaba su olor, como una droga que yo quería tomar horas y horas. Lo vi en el reflejo de la ventana, su esculpido torso desnudo, el pantalón del pijama cayendo en sus caderas y sus oblicuos perfectamente marcados, ¿qué tendrán los oblicuos que nos gustan tanto?  Sentí que sus ojos verdes, bajo esas pestañas tremendamente largas me estaban devorando, y cerré los ojos cuando me despojó de la toalla para dejarme desnuda, mi cuerpo no sabía si iba a ser capaz de aguantar otro asalto co...

El Dios Griego

El Dios Griego....el Dios Griego es esa especie de hombre que existe, pero que casualmente no tenemos la suerte de estar entre sus brazos, o más bien de que él esté entre nuestras piernas. Nos gusta, nos pone, es nuestro mito erótico, y lo sabemos. Tenemos que vivir con ello... Un día llegas a cualquier sitio y lo ves, da igual que te gusten los morenos, los rubios o los pelirrojos, porque aunque no sea tu tipo te gusta. Lo conoces, y sabes que es él....lo miras, lo remiras y babeas, más bien pierdes las bragas en ese momento, y no pasa nada, a todas nos pasa. Sabes que es él porque te muerdes el labio y estás pensando que te perderías en sus manos y en otras partes de su cuerpo, te entran los calores y quieres arrancarle la camisa a mordiscos y que te empotre en cualquier superficie. Además de estar muy bueno, porque lo está, el tío es inteligente, simpático y súper comprensivo, vamos...el hombre diez, y claro, tú maldices a todos los astros por el hecho de que no te hay...

Dejémonos llevar

Te propongo un plan, dejemos de ser nosotros mismos por un día.  Encontrémonos en un lugar escondido, coge el coche y vayámonos a algún lugar que esté súper lejos, dónde tu no seas tú y yo no sea yo. Pon música, Piazzola mejor, ya sabes que me encanta, porque reconocelo, sabes todo de mí; y no me abraces, no quiero que me abraces, quiero que me empotres, que me empujes contra la pared y me muerdas la clavícula porque me encanta; quiero que me hagas chillar de placer, que me quede ronca de tanto gemir; quiero que me enseñes dónde está mi limite de orgasmos; que me dejes agotada pero con ganas de pasar mis uñas por tu estómago, con ganas de morderte el cuello y marcar algún rincón de tu cuerpo para considerarlo mío.Quiero mirarte a los ojos mientras te corres, me va a encantar ver la cara que pones y saber que he sido yo quién lo ha provocado. Podemos hacer un descanso para coger fuerzas, llévame a la ducha, o mejor te llevo yo, y de pie, con las piernas enroscadas a tus cad...

Pongamos que hablo de Madrid...

Joaquín Sabina decía que era allí el deseo viajaba en ascensores y la vida un metro por partir, y yo, que la conocí con quince años y me enamoré de ella cual adolescente, digo que sigue siendo especial. La primera vez que la conocí aprendí a querer de la forma más inocente del mundo. Soñaba con estudiar y vivir allí, correr por sus calles y saltar escalones porque se escapaba el metro, ser una persona bohemia, las que leen y escriben en una cafetería abarrotada,como si estuvieran en un mundo paralelo. Ha sido un mejor amigo, una pareja, una prueba de orquesta, un musical, un viaje cultural, millones de sonrisas, un te quiero... Corrimos por Madrid, se nos han pasado las paradas del metro, hemos descubierto que la frase "todo está a diez minutos" puede llegar a ser cierto, descubierto lugares que nos escandalizan, bebidas exclusivas y que, de nuevo, conquistamos los lugares a los que vamos, porque, como dicen nuestras madres, somos muy especiales, y que ya no solo...